En puertas de los Oscars

En unas horas se celebra la gala más conocida del mundo del cine: los Oscars de la Academia de Cine Estadounidense. Ya he hablado aquí de lo que significan para el ego de las industrias cinematográficas los premios nacionales de cine.
Tanto los “golden boys” como los Goya, los Cesars o los BAFTA no son más que el autobombo que exhibe el gremio cinematográfico de cada país. En todos ellos, el alcance artístico del cine se prostituye en beneficio del aspecto meramente comercial de la mercancía. Entran en juego los intereses de las grandes productoras, las componendas, los rencores, colegueos y demás.
Pese a tener, por lo común, menos repercusión mediática, los festivales y certámenes independientes de cine son indicadores mucho más fiables de la calidad artística de las películas presentadas a concurso.
Para hoy, las grandes favoritas a acaparar los galardones son “Avatar” y “En tierra hostil“, a cual peor. Películas efectistas, llenas de la parafernalia de acción y deafíos a las leyes de la naturaleza que tanta aceptación tienen entre los espectadores y profesionales menos exigentes. ¿Quién se llevará la palma? ¿El videojuego en formato 3D de “Avatar” o la enésima americanada del imperio de las barras y estrellas? ¿Habrá sorpresas?
Mañana sabremos la respuesta en estas páginas.