De vuelta a la Vida acuática
Ya está por terminar el año y, personalmente, no creo que haya sido el mejor en cuanto a propuesta cinematográfica. Algunos proyectos sobresalen: Inglorious bastards de Tarantino y The limits of Control, retorno esperadísimo de Jarmusch, serían mis favoritas.
Cuando una temporada de sequía se deja sentir en el cine (me reservo todavía de ver Avatar), por fortuna, siempre quedan las miles de películas de antes, las de catálogo. Qué mejor que descubrir una que pasamos sin ver, o redescubrir una auténtica favorita.
En este tono, ayer me ahorre el boleto para el cine sacando una del estante: La vida acuática, de Wes Anderson.
Cuando esta fue estrenada, me acuerdo, en mi ciudad sólo se proyectó en pequeños cinematógrafos. Yo fui a la premiere, y en la diminuta sala habíamos apenas, unas diez personas. Qué mejor que esto.
El filme toca como temas principales la venganza y la relación padre-hijo. Este fue el primer proyecto de Anderson que no fue co-escrito por Owen Wilson y se nota. Digo, las películas anteriores también son geniales (Royal Tenembaum, Bottle Rocket, Rushmore), pero esta, la más ambiciosa de todas, denota la madurez de este realizador y su búsqueda por romper con sus propios estilos.
El cast, como siempre, genial: Bill Murray, Owen Wilson, Cate Blanchet, Angelica Huston, Daniel Defoe. El soundtrack interpretado en su mayoría por Seu Jorge, en vivo (es decir, se toca dentro de la historia), que presenta covers de David Bowie en portugués; animaciones muy originales; un homenaje a Cousteau; bromas geniales; y esa atmósfera que sólo logra Wes Anderson en la que uno no sabe si reír o llorar.
Confieso que esta fue como la cuarta vez que la veo, y claro, aunque se pierde la sorpresa de los sketches, la incertidumbre, se puede ver a través de cada uno de los gags, descubrir que el trasfondo es más complejo de lo que se creía, analizar más detenidamente la construcción de las escenas, el desarrollo de los diálogos.
Claro que, supongo que se nota, soy fan. No tomen mi palabra por buena.
El punto es que, ya sea con esta película o con cualquier otra, no hay que dejar de lado el redescubrir las favoritas para no dejar sentir la carencia de nuevas.

